Todo el mundo olvida cosas. Se escapan los nombres. Uno entra en una habitación y pierde el motivo por el
que entró. Eso es corriente.
La diferencia a la que hay que prestar atención es el cambio: cuando alguien ya no
maneja bien algo que antes manejaba sin problema, y va a peor en vez de quedarse igual.
Las diez señales que siguen son las que usa la Asociación de Alzheimer. Cada una aparece junto a la
versión corriente de lo mismo, porque el contraste suele ser más útil que la señal por sí sola.
Algo que conviene saber antes que nada
Varias causas de problemas de memoria tienen tratamiento y son reversibles. Los
problemas de tiroides, la falta de vitamina B12, la depresión, las infecciones, la apnea del sueño y los
efectos secundarios de medicamentos corrientes pueden parecerse a una demencia temprana.
Esta es la razón más fuerte para que lo revisen en vez de esperar a ver qué
pasa. La respuesta puede ser algo que se arregla. Y si no lo es, todo lo demás —el tratamiento, la
planificación, la ayuda— funciona mejor cuanto antes empiece.
1 Pérdida de memoria que altera la vida diaria
Olvidar información aprendida hace poco. Hacer la misma pregunta una y otra vez. Necesitar notas,
recordatorios o a la familia para cosas que antes retenía en la cabeza sin esfuerzo.
Propio de la edad: olvidar a veces un nombre o una cita, y acordarse más tarde.
2 Dificultad para planificar o resolver problemas
Costarle seguir una receta que ha cocinado durante treinta años. Perder el hilo de las cuentas del mes.
Concentrarse mucho peor y tardar muchísimo más en tareas conocidas.
Propio de la edad: equivocarse de vez en cuando con una factura o con las cuentas.
3 Dificultad para terminar tareas habituales
Perderse conduciendo a un sitio al que ha ido durante años. Problemas con las reglas de un juego
favorito. Dificultad con los pasos corrientes de un trabajo que ha hecho mil veces.
Propio de la edad: necesitar ayuda de vez en cuando con el microondas o para
grabar un programa de televisión.
4 Confusión con el tiempo o el lugar
Perder la cuenta de las fechas, las estaciones y el paso del tiempo. Olvidar dónde está o cómo llegó
allí. Dificultad para entender algo si no está ocurriendo en ese mismo momento.
Propio de la edad: confundirse con el día de la semana y luego caer en la cuenta.
5 Problemas con lo que se ve y con la ubicación de las cosas en el espacio
Dificultad para leer, para calcular distancias o para distinguir colores. Puede aparecer primero como
un problema al conducir, o con los escalones y los bordillos.
Propio de la edad: cambios de visión por cataratas u otra enfermedad de los
ojos, y por eso conviene hacer también una revisión de la vista.
6 Problemas nuevos con las palabras
Pararse en mitad de una frase sin saber cómo seguir. Repetirse. Costarle encontrar la palabra adecuada,
o llamar a las cosas por otro nombre: «el reloj de la mano» en lugar de «el reloj de pulsera».
Propio de la edad: costarle a veces dar con la palabra justa.
7 Guardar cosas en sitios raros y no poder rehacer el recorrido
Las llaves en el congelador. El mando a distancia en el baño. Lo importante es la segunda mitad: no
poder repasar sus pasos para encontrarlo. Algunas personas empiezan a acusar a otras de robarles, y esto
puede ir a peor con el tiempo.
Propio de la edad: perder cosas de vez en cuando y rehacer el recorrido para
encontrarlas.
8 Menor capacidad de juicio
Manejar el dinero de formas que no tienen sentido. Dar grandes cantidades a vendedores telefónicos o a
estafadores. Descuidar mucho el aseo, la ropa o el arreglo personal.
Propio de la edad: tomar una mala decisión o una decisión poco acertada de vez
en cuando.
9 Dejar el trabajo o alejarse de la gente
Abandonar una afición, un equipo o un grupo que le encantaba. Evitar la compañía. A menudo es porque
seguir una conversación se ha vuelto un esfuerzo, y retirarse resulta más fácil que quedar en evidencia.
Propio de la edad: sentirse a veces cansado del trabajo, de la familia o de los
compromisos sociales.
10 Cambios en el ánimo y en la personalidad
Volverse confuso, desconfiado, deprimido, temeroso o ansioso. Alterarse con facilidad: en casa, en el
trabajo, con los amigos o en cualquier sitio fuera de su rutina habitual.
Propio de la edad: tener costumbres muy fijas e irritarse cuando se altera la
rutina.
Pida una cita si se cumple aunque sea una sola de estas cosas. No hacen falta varias. No
hace falta estar seguro.
- Alguien tiene dificultad con algo que antes hacía con facilidad, y va a peor con los meses.
- Los olvidos afectan al trabajo, al dinero, a los medicamentos o a conducir.
- Otras personas también lo han notado, no solo usted.
- Se ha vuelto retraído, desconfiado o está inusualmente bajo de ánimo, y eso no es propio de la persona.
- Usted lleva un tiempo convenciéndose a sí mismo de que no hay por qué preocuparse.
Empiece por su médico de cabecera. No hace falta una referencia a un
especialista para empezar, y la primera cita es sobre todo conversación y pruebas sencillas.
Vaya a urgencias el mismo día si
- La confusión aparece de golpe, en horas o en un par de días, y no a lo largo de meses.
- Hay fiebre, una caída, un golpe en la cabeza o un cambio brusco después de empezar un medicamento nuevo.
- Hay debilidad o caída de un lado de la cara o del cuerpo, dificultad repentina para hablar, o un dolor
de cabeza intenso y repentino: llame al 911.
La confusión repentina normalmente no es Alzheimer. Suele ser una
infección, una reacción a un medicamento o un derrame cerebral, y eso hay que tratarlo ya.
Esta suele ser la parte más difícil. Algunas cosas que ayudan:
- Elija una cosa concreta, no una lista. «Noté que la semana pasada te saltaste dos de
las pastillas de papá» cae mucho mejor que «te está fallando la memoria».
- Plantéelo como descartar cosas. «Hay varias causas de esto que se arreglan fácil;
vamos a averiguarlo» es verdad, y es mucho más fácil de aceptar.
- Engánchelo a algo que ya vaya a pasar. La revisión anual. El control de la tensión.
No tiene que ser una cita especial por la memoria.
- Ofrézcase a acompañarle. Y anote antes lo que ha notado, con fechas y ejemplos. Los
médicos toman en serio una lista escrita.
- Cuente con sacarlo más de una vez. Que digan que no la primera vez es lo normal.
Suele ser miedo, no terquedad.
Si no quiere ir de ninguna manera, usted todavía puede llamar a la consulta de su médico y contar lo que
ha visto. Puede que no le digan nada a cambio, pero sí pueden dejarlo anotado en la historia.
Si en la consulta le atienden en inglés
Tiene derecho a pedir un intérprete sin costo en la mayoría de los centros de
salud que reciben fondos federales. Pídalo al concertar la cita, no al llegar. Y si prefiere hablar de todo
esto en español por teléfono antes de la cita, la Línea de Ayuda de la Asociación de Alzheimer
(800.272.3900) atiende en español las 24 horas.
¿Cómo distingo el olvido normal de la edad de una señal de advertencia?
Lo que importa es el cambio. Olvidar un nombre y recordarlo más tarde es corriente. La señal de
advertencia es dejar de manejar bien algo que antes se manejaba sin esfuerzo, y que eso empeore con los
meses en vez de quedarse igual.
¿Puede la pérdida de memoria deberse a algo que tenga tratamiento?
Sí. Los problemas de tiroides, la falta de vitamina B12, la depresión, las infecciones, la apnea del
sueño y los efectos secundarios de medicamentos corrientes pueden parecerse a una demencia temprana y
varios de ellos tienen tratamiento. Por eso conviene que lo revise un médico en vez de esperar.
¿Cuándo debo pedir una cita médica?
Basta con que se cumpla una sola de estas cosas: alguien tiene dificultad con algo que antes hacía con
facilidad y empeora con los meses; los olvidos afectan al trabajo, al dinero, a los medicamentos o a
conducir; otras personas también lo han notado; o hay un cambio de carácter que no es propio de la
persona. Empiece por su médico de cabecera; no hace falta una referencia a un especialista.
¿Cuándo hay que ir a urgencias el mismo día?
Cuando la confusión aparece de golpe, en horas o en un par de días, y no a lo largo de meses; cuando
hay fiebre, una caída, un golpe en la cabeza o un cambio brusco tras empezar un medicamento nuevo. Si hay
debilidad o caída de un lado de la cara o del cuerpo, dificultad repentina para hablar o un dolor de
cabeza intenso y repentino, llame al 911.
¿Esta página puede decirme si alguien tiene Alzheimer?
No. Ninguna página web puede hacerlo. Solo una evaluación clínica puede dar un diagnóstico, y muchas
otras enfermedades producen las mismas señales.
Esta página no es un diagnóstico
Nada de lo que hay aquí puede decirle si alguien tiene Alzheimer. Solo una
evaluación clínica puede hacerlo, y muchas otras enfermedades producen las mismas señales. Resumimos guías
publicadas y le señalamos un médico; no damos consejos médicos.